El Pececito Negro, está traducido a muchas lenguas del mundo, y fue mi primera traducción del persa a español. Apenas llevaba seis meses en Madrid cuando lo traduje. Este relato se publicó por la primera vez en España en el “Diario de Cuenca”
El Pececito Negro se sacrifica para que los demás peces no corran la misma suerte que sus antepasados. En el momento de emprender su periplo hacia el destierro – el Pececito Negro - dice a su madre: “¡Mamá!, Por mí no llores, llora por esos viejos, gordos, torpes e inútiles peces que no han aprendido nada en la vida”.
En el año que El Pececito Negro por vez primera vio la luz, corrían otros tiempos y los ideales eran distintos de los de hoy. Unos querían seguir el camino de Che Guevara. Otros se sentían orgullosos de reanudar las pautas marcadas por un general, pero yo seguí los pasos de El Pececito Negro y vine a España.